¿Sabía usted que Dios necesita mucha ayuda? Si no lo cree, lea Mateo 28:18-20; Marcos 16:16-16; Lucas 24:46-48; Hechos 1:8; 2Corintios 5:18-20…. Pero hay un número de creyentes cristianos que piensan poder ayudar a Dios de una manera muy peculiar.

Mentiras piadosas

El asunto ciertamente no es nuevo, pero lo que durante muchos siglos ha sido una especialidad de círculos católico-romanos, ahora ha revivido entre ciertas corrientes evangélicos: las ayudas para creer. Lo que pues para unos son el Mortuario de Turín y la tumba de San Pedro, para los otros son historias más modernas que pretenden afirmar la verdad absoluta de la Biblia.  Aplicar la duda razonable a esas publicaciones seudocientíficas,  para muchos equivale a poner en duda la existencia de Dios mismo.

Una noticia increíble

Últimamente, estas “leyendas urbanas cristanas”  han encontrado un foco nuevo, un verdadero enemigo de la fe: los musulmanes.  !De ellos se puede esperar cualquier cosa!  Por lo menos así lo afirman los tantos mensajes masivos sobre castigos de tortura, maltrato a mujeres, etc. Sin negar que aquellos abusos existen, los casos publicados frecuentemente carecen de todo sustento o son montajes fáciles de descubrir.

Lo que es pensado para mantener en vivo la confusión, el miedo y el desprecio del “cristiano normal” frente al Islam,  ahora ha encontrado una variante interesante en otro correo que circula con la intención de ser reenviado y propagado:

UNA INCREIBLE NOTICIA DESDE EGIPTO…..

Un musulmán mató a su esposa porque la encontró leyendo la Biblia. Entonces decidió no tener nada que ver con ella, ni con su descendencia y la enterró en una cripta (como se hace en Egipto) ya muerta. También sepultó en la cripta a su bebé recién nacido y a su hija de 8 años “vivos”. Él dijo a la policia local que un ladrón asesinó a su familia y los sepultó porque pasaron varios días.

15 días después de lo sucedido, un tío pariente de él, falleció de causas naturales y la familia procedió a enterrarlo en las sepulturas junto a la Cripta del musulmán. Tuvieron que abrirla para pasar el otro cuerpo, cuando descubrieron a la niña y al bebé ” y estaban vivos.”  Todo el país quedó en choque y el hombre será ejecutado según las leyes.

La policía preguntó a la niña ¿cómo hizo para sobrevivir 15 días encerrada y con un bebé? Ella respondió muy naturalmente: “Un hombre que usaba ropas brillantes y tenía heridas en las manos venía todos los días para alimentarme y siempre despertaba a mi mamá para que le de pecho a mi hermanita”.

La niña fue entrevistada por una conocida periodista de una TV nacional que tenía el rostro cubierto según la costumbre musulmana. La niña dijo esto a la TV: ‘Fue Jesús quien vino a cuidarnos, ahora sé que él hace cosas así, las heridas que él tenía en las manos es una prueba que él fue crucificado y que está vivo”.

Quedó claro para todo el país que esa niña no podía inventar esa historia y que de verdad vivieron un milagro verdadero. Los líderes musulmanes tendrán un trabajo muy dificultoso para explicar esta historia, además que en un país como Egipto el film “La Pasión de Cristo” se está volviendo más requerido por la gente.

Con esta historia hay la certeza que Jesús está expandiendo aún hoy su milagrosa palabra.  Expande esta historia a todos. “Bendeciré a la persona que coloque su confianza en mi” (Jeremias 17).

Tierna, la manera como esta historia apunta a tres blancos a la vez:  horror ante el Islam, gloria para Cristo, y burla de los líderes musulmanes que tendrán “un trabajo muy dificultoso”. Pero tal vez no tanto porque, como el título del mensaje dice, es una noticia verdaderamente “increíble”. Se trata de otro hoax, tristemente involucrando al Señor Jesucristo mismo.

Dos cosas extrañas…

 ¿En qué se basa esta certeza?  No en la incredulidad,  sino en las circunstancias que se relatan. Al buscar információn más explícita en internet, las únicas fuentes que mencionan a esta -y otras historias similares- son sitios cristianos.  La más temprana publicación fue en enero 2008,  aunque una página menciona a mayo 2004 como la fecha original del acontecimiento. Según ellos, la noticia proviene de “cristianos en Egipto”, sin ningún otro indicio, lo que es extraño si el caso pasó por la Televisión nacional. Si realmente causó tanta publicidad, deberían encontrarse algunas menciones en fuentes locales egipcias, pero el silencio es total. 

Al estudiar el asunto más de cerca se notan dos cosas un tanto extrañas:

  1. Las primeras occurencias hablan de   “Un hombre que vestía ropas blancas relumbrantes, con heridas sangrantes en sus manos…” en los circulares posteriores, la sangre ha desaparecido.  ¿Acaso alguien se dio cuenta de lo poco bíblico y lo mucho romano de esta sangre? Tal vez un  pequeño error cristológico respecto del Jesús glorificado.
  2. Un desliz llamativo y fácil de comprobar es la descripción de la periodista en la Tele, “…que tenía el rostro cubierto según la costumbre musulmana.”  Casi se escucha pensar al autor desconocido de la noticia increíble: Egipto – musulmanes – mujeres – velo – rostro cubierto.  Pero en Egipto, como en muchas otras naciones musulmanas, el velo total nunca era popular, y desde los años 60 del siglo pasado, incluso el paño que cubre el pelo está en desuso. Tal, que en 2003, varias presentadoras de televisión que querían cubrirse el pelo, fueron alejadas de las pantallas y demandaron su derecho a la libre expresión religiosa, como lo reportó la BBC  en septiembre 2003.   Porque el gobierno teme que la aparición pública de este símbolo religioso podría fortalecer a los grupos extremos. 

Más mal que bien

¿A quién sirven pues esas cosas? ¿A los creyentes? Bienaventurados los que no vieron, y creyeron.  Aun sin esta clase de historias tenemos plena certeza que la Palabra de Jesús se expande, a través de nosotros. 

¿A los no creyentes? Quisiera que serían tan fáciles de convencer.  En lugar de esto, una vez descubierta la falsedad de una “prueba”, la decepción por la mentira aumenta. La persona se da cuenta del engaño y llega a la conclusión que lo s cristianos son iguales a todos los demás: hacen cualquier cosa para salirse con la suya. !Esto no glorifica a Cristo!

Es la clase de ayuda que el Señor NO necesita.

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