No es la primera vez que cedo a la tentación de hacer un llamado a que tengamos cuidado con las informaciones que recibimos.

En esta ocasión la tentación me ha llegado una vez más en forma de un correo, enviado por un hermano muy bien intencionado. Tema: La NASA confirma a la Palabra de Dios. Por cierto, a quiénes entre los creyentes en Cristo no nos gustaría disponer de un certamen científico declarando la verdad comprobada de la  Biblia. ¡Yo lo sacaría del bolsillo en toda ocasión!  Pero vea conmigo:

La NASA encontró un “Día faltante” en el calendario, que sólo la Biblia puede explicar.

LA FICCIÓN:  la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio de los EEUU.) se ha tropezado con una evidencia generada por computadora que la Biblia dice la verdad. Un hombre con nombre Harold Hill, consultor de la NASA y presidente de la compañía de Curtis Engines, describe como las computadoras de la NASA estuvieron esculcando al tiempo hacia atrás cuando emitieron una alerta sobre algo no estuvo no como debía. Aparentemente, un día faltó en los cálculos. Los científicos se rompieron la cabeza por mucho tiempo hasta que alguien entre ellos mencionaba que en la Biblia existe una narración sobre el día en el que el sol se paró para el líder hebreo Josué. Esto solucionó el enigma, casi. Porque de acuerdo a la computadora no fue un día entero, sino 23 horas y 20 minutos los que faltaron. Ahora, qué habrá pasado con aquellos 40 minutos? Pero entonces el mismo empleado se recordó que hubo otra historia en la Biblia, cuando el sol regresó en su curso por 10 grados; ahora, 10 grados hacen un arco de 40 minutos… así que toda la cuestión se resolvió!

LA VERDAD: Harold Hill fue una persona real y fue presidente de Curtis Engines en Baltimore, Maryland. Cuando era adulto, se convirtió. Fue popular como predicador entre grupos cristianos por ser un hombre de negocios exitoso, porque dijo ser consultor de la NASA y porque dio conferencias sobre la Biblia y la ciencia. Una de sus más populares conferencias era la historia del Día Que Faltaba. Parece que Harold Hill había contado la historia sin mucho alboroto hasta octubre 1969, cuando una columnista de un pequeño periódico americano escuchó sobre ella. Estuvo tan intrigada que la tomó como su tema y la publicó. El nombre de la columnista fue Mary Kathryn Bryan y su columna apareció en el Spencer Evening World in Spencer, Indiana. De acuerdo al mismo periódico, la respuesta a esta publicación era francamente increíble. Empezarón a recibir solicitudes desde todo el mundo por el permiso de reproducir el artículo, y dejaron de contarlas cuando habían superado los 1500. Partiendo de esta publicación, la historia del Día Que Faltaba encontró su camino a números desconocidos de revistas, periódicos, tratados evangelísticos, libros y –ahora- correos electrónicos. Harlod Hill mismo la incluyó en un libro cristiano que escribió. No obstante, la historia sufre dos problemas:

  • Un problema es que –aparte de Harold Hill- , no existe ninguna otra fuente para confirmar la historia en contexto con la NASA. Durante muchos años, cada vez cuando alguien le preguntó sobre esto, Hill envió una respuesta preimpresa, diciendo que la fuente de la información se le había extraviada, pero que enviaría a todos una copia una vez que la reubicara. La fuente jamás materializó, pero en su libre siguiente, Hill desechó todo escepticismo, diciendo que ninguna otra sustentación haría falta. Su actitud era que si que la gente lo creyó y esto las llevará hacia cosas espirituales, estuviera justificado.
  • El segundo problema es que la NASA negó que Harold Hill alguna vez hubiera sido entre sus consultores. James S. Lacy, de la Oficina de Relaciones Públicas de la NASA, escribió una carta a los periodistas, explicando que el único Harold Hill en cualquiera de sus archivos era un hombre involucrado en contratos para la operación y el mantenimiento de algunas máquinas diesel. Además, de acuerdo a una carta documentada de la Oficina de la NASA en Washington, “No hay ni un grano de verdad en la historia que la NASA hubiera descubierto un día faltante en la historia de la tierra.”

Ahora, tal vez usted sospecha que la NASA, o el gobierno americano, o quiénes sean, niegan la historia porque no quieren admitir que la Biblia tenga razón.  Pero no, primero porque en la NASA realmente hubo y hay muchos cristianos, segundo porque gobiernos como el de Reagon o Bush padre e hijo, hubieran tenido interés en afirmarla.

¿Apologética o Especulación?

No, querid@ herman@, es ficción porque no existe ninguna posibilidad que una computadora – ni la más super, super- calcule la edad de la tierra con exactitud de 1 día. Esto sólo sería posible si Dios hubiera escrito una fecha dentro del relato bíblico. Pero los estudiantes de los Libros Históricos siguen arrancándose el pelo sólo para poder calcular el año en el que murió el rey Uzías…  fechas exactas no tenían ninguna importancia en el pensamiento del antiguo Israel, lo que registraron fue si un rey hiciera lo bueno o lo malo delante del Señor.  Y qué tal esta: Jesús nació entre los años 6  y 4 antes de Cristo?  ¿Acaso significaría que no nació de todo?

Así que de una vez por todos, despidémonos de todas las especulaciones que nos encantan porque queremos ‘ayudar’ a defender la Biblia: no, no se ha encontrado el Arca de Noé; no, no hay prueba de que Jesús naciera en la gruta de Belén y de que hubiera sido sepultado en el Santo Sepulcro; no, el Aposento Alto en las mapas probablemente no fue el Aposento Alto y la tumba de Pedro puede ser la tumba de Pedro o no puede serlo.

Hay numerosas pruebas arqueológicas que confirman al contexto histórico de la Biblia, tal como ella lo describe. Esto es mucho y tiene valor apologético. Pero cuidémonos de pasar “información”  sin primeramente verificarla. La verdad es siempre la verdad, nos convenga o no.

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