Si usted pasó la noche del 4 de noviembre 2008 delante de la pantalla del televisor, puede estar seguro de haber presenciado un momento histórico. Y no sólo por el hecho que la piel de Barack Hussein Obama es por varios matices más oscura que la de los 43 presidentes americanos anteriores; tampoco por el hecho de tener una abuela en un pueblo rural en Kenia, África. Estos datos son dignos de asombro, pero a calidad del momento que usted pudo contemplar, va aun más lejos.

Los Estados Unidos de América nacieron del encuentro de dos factores:

  • los legítimos intereses materiales de aquellos súbditos de la corona inglesa que se cansaron tener que contribuir al crecimiento económico de una patria al otro lado del Atlántico sin derecho ni posibilidad de defender sus necesidades comerciales.
  • la filosofía de la Ilustración cuyas ideas -el contrato social, los derechos del hombre, la libertad de pensamiento-  ayudaron a concebir una nueva forma de gobierno.

Pero mientras la primera democracia moderna declaró “…Que todos los hombres son creados iguales, que por su Creador han sido dotado de determinados Derechos inalienables, que entre estos están la Vida, la Libertad y la persecución de la Felicidad…” , la mayor parte de la prosperidad de la nueva nación, esta mayor parte de su futura riqueza, fue labrada por las manos y sobre las espaldas de decenas de miles de esclavos negros y las generaciones de su descendencia.

Obama en Washington delante el capitolioEsta hipocresía, esta mancha, ha sido quitado en la noche del 4 de noviembre 2008.  La piel oscura de Barack Obama era la ocasión para que millones, millones de blancos por medio de su voto demostraran que en el siglo XXI “raza” ya no es un concepto que importa.  Lo que celebraron las multitudes, en las que blancos y negros, latinos y asiáticos se unieron bajo el lema “sí podemos”,  era que, por primera vez y por lo menos en este breve instante,  tuvieron la esperanza que el Sueño Americano -tal como lo declararon los fundadores- se había cumplido.

Jesús nos dijo que podemos orar “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Es por eso que buscar una esperanza terrenal para los hombres aquí en la tierra, no contradice a buscar la esperanza eterna sino lo complementa. Y los gobiernos humanos, precisamente porque pertenecen al “mundo”, tienen un gran papel en el avance o retroceso de esta esperanza terrenal.

No hay ninguna seguridad que el presidente Barack Obama será el hombre que hará progresar esta esperanza. Pero debemos orar al Dios de la gracia y de la misericordia para que sea así.  

¿Es Barack Obama cristiano?

Vea y escuche una declaración de fe de Obama

En el siguiente video, un estudiante evangélico se identifica con la presidencia de Obama porque “sus valores son los valores de la fe cristiana”. Durante la campaña, Obama quien es miembro activo de una iglesia evangélica desde su juventud, y quien trabajó en diversas grupos juveniles cristianos, no ha utilizado su confesión para hacer propaganda política. Pero en este video hace una declaración inequívoca de  su compromiso con Jesús, concluyendo: “Creo que no se puede hacer la voluntad de Dios sin hacer la obra de Dios.”  

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