Gane o pierda Barack Obama, el mundo habrá cambiado  

En 2001, la primera temporada de la serie de televisión “21” presentó al público una interesante hipótesis: David Palmer, el primer presidente de color de Estados Unidos. Quiénes como yo habrán pensado que todavía faltara mucha lluvia por llover antes de que esto pudiera ocurrir, hoy estamos satisfechos viendo cuan rápido la realidad ha justificado la ficción.  

El impacto de la candidatura Obama  

Si todas las encuestas comprueban ser falsos y Barack Obama pierde hoy ante John McCain, esto seguramente iniciará un debate acalorado sobre racismo en los Estados Unidos. Pero incluso cuando ocurra esto, serán unos Estados Unidos diferentes a los que permitieron que en un frío día de febrero 2007 Barack Obama se parara sobre la escalinata de entrada del Parlamento estatal en Springfield, Illinois, y, de manera implícita se comparara con Abraham Lincoln.
El cambio, del que Obama seguiría hablando sin cesar durante los dos años siguientes, no era posible en un país dividio, dijo.
“Sólo por medio de nosotros, este cambio no tendrá lugar. Divididos, estamos destinados a fallar”, dijo en referencia al famoso discurso “Una Casa Dividida” de Lincoln. “Pero la vida de un alto y delgado autodidacta y abogado de Springfield [Abraham Lincoln] nos dice que un futuro diferente es posible… Reconozco que hay cierta presunción –cierta osadía– en este anuncio. Sé que no he tenido mucho tiempo para aprender cómo funciona Washington. Pero he estado allá por suficiente tiempo para saber que cómo funciona Washington tiene que cambiar.”

Calquiera que hubiera sido la opinión que teníamos del país 21 meses atrás, culquiera que sea el desenlace de estos 21 meses -hoy sentimos diferente. Hace no más de 150 años que Lincoln hizo su discurso de la “Casa divida”, un año después de que la Corte Suprema había declarado que personas de piel negra no podían ser ciudadanos de los Estados Unidos. Y si Barack Obama es elegido presidente, dejará al Senado sin un sólo miembro de color.

Pero la potencia del momento se extendirá mucho más allá de las zonas de influencia negra. Una de las verdades más certeras que Barack Obama ha enunciado en su campaña es que su historia personal sólo es posible en América; en qué dimensión esta historia aun trata de raza, el éxito es el repudio de un feo pasado y un poco de absolución por una larga historia de pecado racial. Es una historia americana. Y esta es una América diferente.

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