¿Le ha pasado?

Usted abre su correo y encuentra un mensaje diciendo algo como : “Las prácticas crueles de   (chinos, franceses, veterinarios, multinacionales, musulmanes, bailarines de vientre, etc. etc.)”. Usted lee el artículo, ve unas fotos, abre una presentación, donde se confirma lo peor de lo anunciado: en alguna parte de este mundo (una parte lejana) aquellos grupos de personas cometen atrocidades.

Usted se indigna justamente y piensa: “Eso es típico para los (chinos, franceses, veterinarios, multinacionales, musulmanes, bailarines de vientre, etc. etc.)”. Y, obediente a la solicitud anexa a la misiva, usted la envía a toda su lista de contactos. !Qué ellos se encarguen de reenviarla!

He recibido más de una decena de este tipo de información, pero no la he propagada. ¿Por qué? Porque he tenido la precaución de indagar un poco en el asunto para confirmar que se trate de información correcta. Y en nueve de diez casos, se trata de un hoax,  acertadamente traducido como mamada de gallo.

El hoax que acaba de llegarme se llama “No olvidemos el holocausto”. Por dentro hay unos ejemplos de la documentación fotográfica que los aliados hicieron al encontrar los campos de concentración. El impacto de estas imágenes sigue intacto. Y que es necesario mantener esta memoria, ¡quién lo duda!  Pero, ¿cuál es el interés verdadero de los emisores? No les importa el holocausto. Lo que les importa es utilizarlo para atacar a musulmanes, alegando que el gobierno inglés hubiera suspendido la enseñanza sobre el holocausto por miedo a la presión de grupos islámicos.  !Es mentira, nada más!

Así como es mentira que en Taiwan venden embriones humanos muertos para la parilla, o que en Irán castigaron un pequeño hurto cometido por un niño de 10 años, poniendo su brazo debajo la llanta de un camión para quebrarlo. Nada más fácil, actualmente, que alterar una foto o combinar dos fotos. !Mentira, nada más! Pero mentira con propósito.

Hasta este punto, la manipulación ha cobrado dos víctimas: usted, porque se hizo cómplice de difundir las mentiras.  Y, por supuesto, el grupo de personas que es difamado y que sufrirá las consecuencias.  Pero pronto surgirá una nueva víctima, desconocida aun. Porque uno de los diez correos acusadoras que recibió, es cierto y hay una víctima inocente del abuso que necesita que su caso se haga público. Pero, ¿quién lo creerá luego de tantas mentiras?

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